{"id":110,"date":"2021-02-21T17:58:51","date_gmt":"2021-02-21T17:58:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ietamamondemaria.com\/?p=110"},"modified":"2021-02-21T18:02:43","modified_gmt":"2021-02-21T18:02:43","slug":"elogio-de-la-dificultad-por-estanislao-zuleta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ietamamondemaria.com\/?p=110","title":{"rendered":"Elogio de la dificultad, por Estanislao Zuleta"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">HOMENAJE<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elespectador.com\/resizer\/L1t41RIBZIAREy86G6gBWKKNseQ=\/657x0\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/elespectador\/LHN7NMYSPBAQBLJ2X6JFEUEW4A.jpg\" alt=\"Estanislao Zuleta fue un fil\u00f3sofo, escritor y pedagogo colombiano. Naci\u00f3 el 3 de febrero de 1935, en Medell\u00edn, y muri\u00f3 el 17 de febrero de 1990, en Cali.\"\/><figcaption>Estanislao Zuleta fue un fil\u00f3sofo, escritor y pedagogo colombiano. Naci\u00f3 el 3 de febrero de 1935, en Medell\u00edn, y muri\u00f3 el 17 de febrero de 1990, en Cali.&nbsp;\/ Archivo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pobreza y la impotencia de la imaginaci\u00f3n nunca se manifiestan de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar para\u00edsos, islas afortunadas, pa\u00edses de Cuca\u00f1a. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin b\u00fasqueda de superaci\u00f3n y sin muerte. Y por lo tanto tambi\u00e9n sin carencias y sin deseo: un oc\u00e9ano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrici\u00f3n. Metas afortunadamente inalcanzables, para\u00edsos afortunadamente inexistentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas estas fantas\u00edas ser\u00edan inocentes e inocuas, si no fuera porque constituyen el modelo de nuestros prop\u00f3sitos y de nuestros anhelos en la vida pr\u00e1ctica. Aqu\u00ed mismo, en los proyectos de la existencia cotidiana, m\u00e1s ac\u00e1 del reino de las mentiras eternas, introducimos tambi\u00e9n el ideal tonto de la seguridad garantizada, de las reconciliaciones totales, de las soluciones definitivas. Puede decirse que nuestro problema no consiste sola ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos; que nuestra desgracia no est\u00e1 tanto en la frustraci\u00f3n de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. (<a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/opinion\/estanislao-zuleta-y-la-educacion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Le puede interesar: Estanislao Zuleta y la educaci\u00f3n, seg\u00fan Juli\u00e1n de Zubir\u00eda<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deseamos mal. En lugar de desear una relaci\u00f3n humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor y por lo tanto, en \u00faltima instancia un retorno al huevo. En lugar de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de la satisfacci\u00f3n, una monstruosa salacuna de abundancia pasivamente recibida. (<a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/noticias-de-cultura\/estanislao-zuleta-30-anos-despues-articulo-904742\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Recomendamos: Tres d\u00e9cadas del legado de un pedagogo<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lugar de desear una filosof\u00eda llena de inc\u00f3gnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por esp\u00edritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente s\u00ed han existido. Ad\u00e1n y sobre todo Eva tienen el m\u00e9rito original de habernos liberado del para\u00edso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a \u00e9l. Desconfiemos de las ma\u00f1anas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la antig\u00fcedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia \u2014por la desgracia\u2014 de alguna revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Le puede interesar<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/cultura\/estanislao-zuleta-pensar-es-fiesta-filosofia-para-todos-ensayo\/\">Estanislao Zuleta, pensar es fiesta, filosof\u00eda para todos<\/a><a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/cultura\/kurt-cobain-el-astro-que-nunca-llego-al-nirvana\/\">Kurt Cobain: el astro que nunca lleg\u00f3 al Nirvana<\/a><a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/cultura\/pedro-lemebel-la-voz-de-los-desamparados\/\">Retrato sin alteraciones de Pedro Lemebel<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El estudio de la vida social y de la vida personal nos ense\u00f1a cu\u00e1n pr\u00f3ximos se encuentran una de otro la idealizaci\u00f3n y el terror. La idealizaci\u00f3n del fin, de la meta y el terror de los medios que procurar\u00e1n su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepci\u00f3n paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal que los que se atrevieran a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretaci\u00f3n totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente s\u00edntomas de una naturaleza da\u00f1ada o bien m\u00e1scaras de malignos prop\u00f3sitos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro \u2014y el otro es, en este sistema, sin\u00f3nimo de enemigo\u2014 o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposici\u00f3n, sino tambi\u00e9n toda diferencia: el que no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra m\u00ed, y el que no est\u00e1 completamente conmigo, no est\u00e1 conmigo. As\u00ed como hay, seg\u00fan Kant, un verdadero abismo de la raz\u00f3n que consiste en la petici\u00f3n de un fundamento \u00faltimo e incondicionado de todas las cosas, as\u00ed tambi\u00e9n hay un verdadero abismo de la acci\u00f3n, que consiste en la exigencia de una entrega total a la \u00abcausa\u00bb absoluta y concibe toda duda y toda cr\u00edtica como traici\u00f3n o como agresi\u00f3n. (<a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/cultura\/la-redencion-por-la-belleza\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Recomendado: Estanislao Zuleta, seg\u00fan el escritor William Ospina<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Espectador en video:<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volume 0%00:0005:25M\u00e1s Videos05:25Diana Trujillo: la colombiana que le narrar\u00e1 al mundo la llegada de la NASA a Marte03:07Cient\u00edficos colombianos censan a C\u00f3ndores Andinos en el pa\u00eds03:56Eln desmiente carta de embajada de Cuba al Gobierno colombiano09:10Iv\u00e1n Duque: \u00abTenemos la meta de vacunar 1 mill\u00f3n de colombianos en los siguientes 30 d\u00edas\u00bb06:50William Ospina: \u00abLa paz no puede ser el instrumento de un bando para echarle la culpa al otro\u00bb07:58&#8243;El informe molestar\u00e1 a todos los grupos pol\u00edticos de Colombia\u00bb: Francisco de RouxCerrar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora sabemos, por una amarga experiencia, que este abismo de la acci\u00f3n, con sus guerras santas y sus org\u00edas de fraternidad no es una caracter\u00edstica exclusiva de ciertas \u00e9pocas del pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo cient\u00edfico y t\u00e9cnico; que puede funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva y una eficacia macabra. Sabemos que ning\u00fan origen filos\u00f3ficamente elevado o supuestamente divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretaci\u00f3n propia de la l\u00f3gica paranoide que afirma un discurso particular \u2014todos lo son\u2014 como la designaci\u00f3n misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problem\u00e1tica, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisi\u00f3n y la duda, la necesidad de pensar por s\u00ed mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por participaci\u00f3n, separan un interior bueno, el grupo, y un exterior amenazador. As\u00ed como se ahorra sin duda la angustia, se distribuye m\u00e1gicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extra\u00f1o y se produce la m\u00e1s grande simplificaci\u00f3n de la vida, la m\u00e1s espantosa facilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y cuando digo aqu\u00ed facilidad, no ignoro ni olvido que precisamente este tipo de formaciones colectivas se caracterizan por una inaudita capacidad de entrega y sacrificios; que sus miembros aceptan y desean el hero\u00edsmo, cuando no aspiran a la palma del martirio. Facilidad, sin embargo, porque lo que el hombre teme por encima de todo no es la muerte y el sufrimiento, en los que tantas veces se refugia, sino la angustia que genera la necesidad de ponerse en cuesti\u00f3n, de combinar el entusiasmo y la cr\u00edtica, el amor y el respeto. Un s\u00edntoma inequ\u00edvoco de la dominaci\u00f3n de las ideolog\u00edas prof\u00e9ticas y de los grupos que las generan o que someten a su l\u00f3gica doctrinas que les fueron extra\u00f1as en su origen, es el descr\u00e9dito en que cae el concepto de respeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se quiere saber nada del respeto, ni de la reciprocidad, ni de la vigencia de normas universales. Estos valores aparecen m\u00e1s bien como males menores propios de un resignado escepticismo, como signos de que se ha abdicado a las m\u00e1s caras esperanzas. Porque el respeto y las normas solo adquieren vigencia all\u00ed donde el amor, el entusiasmo, la entrega total a la gran misi\u00f3n, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas. Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, solo puede afirmarse all\u00ed donde ya no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y espont\u00e1nea, o en una fusi\u00f3n amorosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideraci\u00f3n, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre \u00e9l una cr\u00edtica, v\u00e1lida tambi\u00e9n en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro solo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra. Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda l\u00ednea que se separe de \u00e9l solo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la concepci\u00f3n apocal\u00edptica de la historia, las normas y las leyes de cualquier tipo son vistas como algo demasiado abstracto y mezquino frente a la gran tarea de realizar el ideal y de encarnar la promesa; y por lo tanto solo se reclaman y se valoran cuando ya no se cree en la misi\u00f3n incondicionada. Pero lo que ocurre cuando sobreviene la gran desidealizaci\u00f3n no es generalmente que se aprenda a valorar positivamente lo que tan alegremente se hab\u00eda desechado o estimado solo negativamente; lo que se produce entonces, casi siempre, es una verdadera ola de pesimismo, escepticismo y realismo c\u00ednico. Se olvida entonces que la cr\u00edtica a una sociedad injusta, basada en la explotaci\u00f3n y en la dominaci\u00f3n de clase, era fundamentalmente correcta y que el combate por una organizaci\u00f3n social racional e igualitaria sigue siendo necesario y urgente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la desidealizaci\u00f3n sucede el arribismo individualista que adem\u00e1s piensa que ha superado toda moral por el solo hecho de que ha abandonado toda esperanza de una vida cualitativamente superior. Lo m\u00e1s dif\u00edcil, lo m\u00e1s importante, lo m\u00e1s necesario, lo que de todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretaci\u00f3n paranoide de la lucha. Lo dif\u00edcil, pero tambi\u00e9n lo esencial, es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creaci\u00f3n y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantar\u00eda el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que poner un gran signo de interrogaci\u00f3n sobre el valor de lo f\u00e1cil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilecci\u00f3n por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superaci\u00f3n, ni nos pone en cuesti\u00f3n, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades. Hay que observar con cu\u00e1nta desgraciada frecuencia nos otorgamos a nosotros mismos, en la vida personal y colectiva, la triste facilidad de ejercer lo que llamar\u00e9 una no reciprocidad l\u00f3gica; es decir, el empleo de un m\u00e9todo explicativo completamente diferente cuando se trata de dar cuenta de los problemas, los fracasos y los errores propios y los del otro cuando es adversario o cuando disputamos con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso del otro aplicamos el esencialismo: lo que ha hecho, lo que le ha pasado es una manifestaci\u00f3n de su ser m\u00e1s profundo; en nuestro caso aplicamos el circunstancialismo, de manera que a\u00fan los mismos fen\u00f3menos se explican por las circunstancias adversas, por alguna desgraciada coyuntura. \u00c9l es as\u00ed; yo me vi obligado. \u00c9l cosech\u00f3 lo que hab\u00eda sembrado; yo no pude evitar este resultado. El discurso del otro no es m\u00e1s que un s\u00edntoma de sus particularidades, de su raza, de su sexo, de su neurosis, de sus intereses ego\u00edstas; el m\u00edo es una simple constataci\u00f3n de los hechos y una deducci\u00f3n l\u00f3gica de sus consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preferir\u00edamos que nuestra causa se juzgue por los prop\u00f3sitos y la adversaria por los resultados. Y cuando de este modo nos empe\u00f1amos en ejercer esa no reciprocidad l\u00f3gica, que es siempre una doble falsificaci\u00f3n, no solo irrespetamos al otro, sino tambi\u00e9n a nosotros mismos, puesto que nos negamos a pensar efectivamente el proceso que estamos viviendo. La dif\u00edcil tarea de aplicar un mismo m\u00e9todo explicativo y cr\u00edtico a nuestra posici\u00f3n y a la opuesta no significa desde luego que consideremos equivalentes las doctrinas, las metas y los intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto. Significa, por el contrario, que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa que defendemos como para estar seguros de que no necesita, ni le conviene, esa doble falsificaci\u00f3n con la cual, en verdad, podr\u00eda defenderse cualquier cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el carnaval de miseria y derroche propio del capitalismo tard\u00edo se oye a la vez lejana y urgente la voz de Goethe y Marx que nos convocaron a un trabajo creador, dif\u00edcil, capaz de situar al individuo concreto a la altura de las conquistas de la humanidad. Dostoievski nos ense\u00f1\u00f3 a mirar hasta d\u00f3nde van las tentaciones de tener una f\u00e1cil relaci\u00f3n interhumana: van no solo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa en una empresa com\u00fan se produce lo que Bahro llama intereses compensatorios: la b\u00fasqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dostoievski entendi\u00f3, hace m\u00e1s de un siglo, que la dificultad de nuestra liberaci\u00f3n procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la angustia de la raz\u00f3n. Pero en medio del pesimismo de nuestra \u00e9poca se sigue desarrollando el pensamiento hist\u00f3rico, el psicoan\u00e1lisis, la antropolog\u00eda, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del pesimismo de nuestra \u00e9poca surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con autom\u00f3viles ni con televisores; surge la rebeli\u00f3n magn\u00edfica de las mujeres que no aceptan una situaci\u00f3n de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrecci\u00f3n desesperada de los j\u00f3venes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado. Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto:\u00a0<em>Tambi\u00e9n esta noche, Tierra, permaneciste firme. Y ahora renaces de nuevo a mi alrededor. Y alientas otra vez en m\u00ed la aspiraci\u00f3n de luchar sin descanso por una alt\u00edsima existencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tomado de EL ESPECTADOR*<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMENAJE La pobreza y la impotencia de la imaginaci\u00f3n nunca se manifiestan de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. 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